Músculo: tres versiones del mismo oficio
El músculo esquelético es el voluntario: fibras cilíndricas enormes, multinucleadas (con los núcleos arrinconados en la periferia) y con estrías transversales, que son los sarcómeros — la unidad que se contrae cuando la actina se desliza sobre la miosina. Los masticadores, la lengua y los mímicos son de este tipo.
El cardiaco también tiene estrías, pero sus células son cortas, con un solo núcleo central y unidas por discos intercalados que dejan pasar el impulso de una a otra: por eso el corazón late como una sola pieza, sin que se lo ordenes. El liso no tiene estrías: células en huso, núcleo central, contracción lenta e involuntaria — vasos e intestino.
En un examen de microscopio la clave es: ¿estrías? ¿cuántos núcleos y dónde? ¿discos intercalados? Con esas tres preguntas distingues los tres tipos sin fallar. Y clínicamente: el masetero es esquelético — el bruxismo es ese músculo voluntario trabajando cuando nadie se lo pide.
Nervioso: la neurona y su cable
La neurona recibe por las dendritas, integra en el soma y dispara por el axón. Entre neurona y neurona (o neurona y músculo) está la sinapsis: el impulso eléctrico llega a la terminal, suelta un neurotransmisor químico al espacio sináptico y la siguiente célula lo convierte otra vez en señal.
Los axones largos van forrados de mielina, una envoltura grasa con huecos regulares (nodos de Ranvier) que hace que el impulso salte de nodo en nodo en vez de recorrer todo el cable: conducción saltatoria, muchísimo más rápida. La anestesia local hace lo contrario: bloquea los canales de sodio del axón y el impulso del dolor simplemente no viaja.
Junto a las neuronas vive la glía, las células de soporte: en el sistema nervioso periférico, las células de Schwann fabrican la mielina. Las neuronas son células en G0: no se dividen. Un nervio periférico cortado puede regenerar su axón lentamente si el tubo de células de Schwann queda de guía — relevante cuando un tercer molar queda encima del nervio dentario inferior.
Ojo con estoEl dolor dental viaja por fibras del trigémino (V par). La pulpa sólo tiene receptores de dolor: cualquier estímulo —frío, calor, presión— lo reporta como dolor. Por eso 'me duele con el frío' es la queja universal.
Hueso: piedra viva en remodelación
El hueso es conectivo con la matriz mineralizada: colágeno I (que le da flexibilidad) más cristales de hidroxiapatita (que le dan dureza). El compacto se organiza en osteonas: cilindros de laminillas concéntricas alrededor de un conducto de Havers con su vaso. El esponjoso son trabéculas con médula entre ellas.
Tres células lo gobiernan: el osteoblasto construye matriz nueva; cuando queda atrapado en ella se convierte en osteocito, el sensor que vive en una laguna y se comunica por canalículos; y el osteoclasto —célula gigante multinucleada, pariente de los macrófagos— disuelve hueso. Construcción y demolición trabajan en pareja toda la vida: remodelación.
El hueso responde a la carga: donde hay fuerza se refuerza, donde no hay se reabsorbe (ley de Wolff). La ortodoncia es exactamente eso, aplicado: el diente empuja, del lado de presión trabajan osteoclastos y del lado de tensión osteoblastos, y el diente camina por el hueso. Y cuando se pierde un diente, su hueso alveolar —que existía por la carga del diente— se reabsorbe. Por eso importan los implantes tempranos.
Puntos clave
- Esquelético: estrías + multinucleado periférico + voluntario. Cardiaco: estrías + discos intercalados + involuntario. Liso: sin estrías + núcleo central + involuntario.
- Neurona: dendritas → soma → axón → sinapsis (neurotransmisor). Mielina = conducción saltatoria por los nodos de Ranvier.
- La anestesia local bloquea canales de Na⁺ del axón: el impulso doloroso no viaja.
- Hueso = colágeno I + hidroxiapatita. Osteoblasto construye, osteocito sensa, osteoclasto reabsorbe.
- Remodelación bajo carga (ley de Wolff) = la base de la ortodoncia y de la reabsorción del hueso alveolar al perder un diente.